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LOS AGROCOMBUSTIBLES NO SON UNA ALTERNATIVA AL CAMBIO CLIMÁTICO

 

INEFICIENTES.- La diferencia de precio de un litro de gasóleo y uno de biodiésel se sitúa entre 30 y 40 céntimos de euro. Por ello, los costes de plantación, agua, fertilizantes, recolección, procesamiento y de transporte a Tenerife, unidos a los costes de los productos químicos añadidos y de fabricación en la planta y reexpedición al mercado, hacen que esta producción sea ineficiente desde un punto de vista económico. La industria está falsificando las cifras para ocultar el hecho de que se gasta más energía en producir este combustible que la que se obtiene como producto final.

 

INSOSTENIBLES.- Las oleaginosas requieren muchos nutrientes del suelo, empobreciéndolo si no se agregan grandes cantidades de abono, así que los costes de fertilizantes –que son derivados del petróleo- deberían añadirse a la contabilidad del biodiésel. Ahora bien, si se recorta el gasto de fertilización para abaratar el combustible final, entonces la concentración de fósforo, potasio, nitrógeno y azufre en el suelo bajará drásticamente. Los territorios de plantación se convertirían en exportadores netos de suelo fértil, contenido en la planta transportada a Tenerife. Estas plantaciones aceleran la degradación del suelo cultivable.

 

SEGUNDA GENERACIÓN BTL.- Los denominados agrocombustibles de segunda generación utilizan materias primas no convencionales, como lignocelulosas (bagaza, paja, mazorcas, residuos forestales, lejías negras de la industria del papel) o se obtienen a partir de procesos complejos, como la síntesis Fischer-Tropsch. En la transición se experimenta con aceites y grasas de bajo coste, como aceites usados, grasas animales o biomasa acuática. Los agrocombustibles de segunda generación se denominan BTL, Biomass To Liquids, mediante el proceso químico que transforma biomasa lignocelulósica en hidrocarburos líquidos para producir combustible diésel sintético. El BTL emplea materia prima renovable que no compite con los alimentos, y produce 4.000 litros por hectárea, frente a los 1.300 litros por hectárea del biodiésel convencional. Sin embargo, su elevado coste y requerimientos tecnológicos retrasarán su implantación frente a los agrocombustibles de primera generación actuales.

 

 

EXISTE GRAN ALARMA INTERNACIONAL POR EL IMPACTO ECONÓMICO, ALIMENTARIO Y MEDIOAMBIENTAL DE LOS AGROCOMBUSTIBLES

 

– El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, reunidos en Washington a mediados de este mes de abril en el encuentro semestral de los ministros de Economía de 185 estados culparon abiertamente a los agrocombustibles del alza del precio de los alimentos un 48 por ciento desde finales de 2006, que “podría agravar la pobreza de 100 millones de personas”. Señalaron que “está en juego es la estabilidad política de muchos países”. “Las metas de biocombustibles de Estados Unidos y la Unión Europea han llevado a este tipo de crisis”, señalan el FMI y el BM.

 

– Al mismo tiempo, un informe del comité científico de la Agencia Europea del Medio Ambiente, formado por 20 científicos de 15 países miembros, recomienda a la Unión Europea que suspenda el objetivo de alcanzar la cuota del 10% de agrocombustibles en 2020, proponiendo la elaboración de un nuevo estudio científico sobre los riesgos y beneficios, basándose en cuatro puntos:

 

          Ineficaces en la lucha contra el cambio climático. La producción actual de biocarburantes, basada en la tecnología de primera generación, no conlleva un uso óptimo de los recursos de biomasa que logren reducir ni la utilización de combustibles fósiles ni la emisión de gases de efecto invernadero.

          No son energéticamente eficientes. El uso de biomasa implica la combustión de recursos finitos que pueden ser importantes para el bienestar ambiental y deben ser preservados.

          Incrementan de las presiones sobre el suelo, el agua y la biodiversidad. La cantidad de superficie cultivable necesaria para cubrir los objetivos de la UE no se puede alcanzar sin dañar el medio ambiente en el continente, incluso con una importante aportación de los agrocombustibles de segunda generación.

          La producción de importación no es sostenible. Alcanzar la cuota del 10% requerirá la importación de una gran cantidad de materia vegetal o agrocarburantes, proceso que acelerará la destrucción de los bosques y selvas tropicales, debido al incremento de la producción, que no es sostenible fuera de Europa.

 

Aunque el comisario europeo de Medio Ambiente, Stavros Dimas, afirmó que se mantedría el objetivo pese a la alarma existente, el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, ha admitido esta semana la realización de un estudio “sin tabúes”.

 

– Hasta ahora sólo se ha logrado sustituir un 1% de carburantes por agrocarburantes. Para lograr el objetivo del 5% previsto aproximadamente para 2010 en la Unión Europea se requiere una superficie de 17 o 18 millones de hectáreas, que es la extensión de tierra de cultivo de España. Los biocarburantes enfrentan al usuario de un coche (que precisa entre media o una hectárea de cultivo para mantener el vehículo), con los demandantes de alimentos de países en desarrollo, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). La FAO señala que los productos alimenticios subieron un 23% a nivel mundial entre el 2006 y 2007. Los granos aumentaron un 42%, los aceites 50% y los lácteos un 80%.

 

– Según la Red de Sistemas de Alerta Temprana de Hambrunas, FEWS NET, en África Occidental, durante la temporada agrícola 2007/08, los déficit de producción localizados y el aumento de los precios en algunas áreas señalan claramente un aumento de la inseguridad alimentaria. Según la FAO la subida de precios de productos alimentarios y de la energía está provocando disturbios en Egipto, Camerún, Mauritania, Senegal, Costa de Marfil, Burkina Faso, Madagascar, Etiopía, y se prevé también muy pronto en Níger y Nigeria. La importación de cereales en estos países se ha duplicado, según la FAO, debido a las inundaciones y sequías provocadas por el cambio climático. La fuerte inflación se debe también a la subida del precio del petróleo, que encarece los fertilizantes y el transporte de los productos; así como a la dedicación de una mayor cantidad de grano para alimento del ganado y a la fabricación de los agrocarburantes. Las reservas están en sus mínimos de los últimos treinta años. La FAO ha convocado una Conferencia de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria Mundial y los Retos del Cambio Climático y la Bioenergía, que se celebrará del 3 al 5 de junio en Roma.

 

 

LA PLANTA DE BIODIÉSEL DE DISA PREVISTA EN GRANADILLA NO ES SOSTENIBLE

 

PRESUPUESTO INFLADO.- La planta prevista por DISA para el segundo semestre de 2009 producirá 150.000 toneladas de biodiésel, cantidad que supera en 63.000 toneladas la obligación europea en materia de transporte a partir de 2010. La mayor planta de biodiésel española produce 50.000 toneladas al año y absorberá el 7% de la producción de aceite de girasol, pero sólo podrá abastecer un 0,01% del consumo de gasóleo de la Comunidad de Madrid. Frente a la inversión prevista de 44,5 millones de euros anunciada por DISA, una planta de biodiésel con capacidad para producir 100.000 toneladas cuesta menos de 20 millones de euros en Estados Unidos. La multinacional IBS estáconstruyendo 20 plantas de biodiésel con una inversión de 35 millones de euros hasta 2008. El presupuesto del proyecto de DISA parece claramente inflado y constituye una inversión inamortizable sin subvenciones.

 

RIC ENERGÉTICA.- El biodiésel que se vende en las estaciones de servicio es en realidad una mezcla de un 20-25 por ciento de combustible de aceite con un 75-80 por ciento de gasóleo. La única ventaja de esta mezcla es que permite a la empresa productora vender gasóleo acogiéndose a la exención del impuesto de hidrocarburos, unos 27 céntimos de euro por litro. El proyecto de DISA es una RIC energética –en referencia a la Reserva de Inversiones de Canarias. Al final de la cadena nos encontramos con que el biodiésel mezclado con gasóleo no aportaría nada significativo desde un punto de vista ecológico, excepto para eludir los impuestos que gravan el 70% del precio de los derivados del petróleo. Es decir, la única justificación económica del biodiésel podría resultar una evasión de impuestos basada en el cambio climático para seguir vendiendo gasóleo pero sin pagar impuestos.

 

 

EL ACUERDO DEL CABILDO CON SENEGAL DEBE SUSPENDERSE POR LAS CRECIENTES OBJECIONES A LOS AGROCARBURANTES Y POR RAZONES DE SEGURIDAD

 

CONVENIO CON SENEGAL.- El Cabildo firmó en enero de 2007 un protocolo de colaboración con Senegal para el estudio y producción de agrocarburante, biodieesel a partir de aceite vegetal. Antes del 2015 el Cabildo, a través de Cultesa, se ha comprometido a tener plantadas en Senegal 321.000 hectáreas de Jathropa Curcas, equivalente a cerca de un 15% de las tierras arables de cultivo del país, distribuyéndose la superficie por unidades de 1.000 hectáreas. La República de Senegal a través del plan REVA (regreso a la agricultura) pretende la regeneración de la economía rural mediante la creación de empleo para unos 300.000 jóvenes, dedicados hoy mayoritariamente a la pesca. Senegal también ha firmado acuerdos para cultivos experimentales en unas 50.000 hectáreas con Brasil e India. Más del 80 por ciento del territorio de Senegal no es cultivable y el 20% de uso agrario se destina a cacahuetes de exportación, millo, sorgo, arroz, algodón y hortalizas. Las plantaciones de cacahuete, que ocupan ya el 40% de las tierras de cultivo. El millo, la mandioca y el arroz son cultivos de autosubsistencia, pero áun así Senegal debe importar el 50% de su consumo de arroz de países asiáticos.

 

CONFLICTO POR EL AGUA Y EL SUELO FÉRTIL EN EL RÍO SENEGAL.- Cada año en la estación seca antes de las lluvias de mayo y junio, un millón de cabezas de ganado mauritano, entre el 5 y el 10% de la ganadería del país, cruza la frontera en Senegal y Malí para conseguir agua y pasto antes de que las lluvias aneguen los llanos áridos de Mauritania. La ganadería y el uso masivo de leña como combustible ha provocado la expansión del desierto mauritano y la proliferación de la langosta. La población se ha triplicado y más del 80% de la superficie cultivable se ha desertizado. En 1989 una ola de violencia por los pastizales para la ganadería en el río Senegal provocó cientos de muertes y el desplazamiento a Senegal de más de 70.000 negros mauritanos. España, junto a otros países, participó entonces poniendo los medios aéreos y logísticos para la deportación. Aunque está previsto su regreso a Mauritania, decenas de  miles malviven todavía desarraigados en Senegal.

 

ALERTA TERRORISTA.- El pasado mes de diciembre fueron asesinados en Mauritania cuatro turistas franceses y otros tres militares mauritanos y las amenazas de grupos “salafistas” vinculados a Al Qaeda provocó en enero la suspensión, por primera vez en su historia, del rally París-Dakar. Según el Observatorio Internacional de Terrorismo, se ha instalado de forma permanente una región salafista con varios grupos que entrenan kamikaces y abarcan desde el Sahara Occidental hasta Mali. Estas organizaciones estarían formadas por cuatro regiones militares dirigidas por varios emires locales y con instrumentos y medios sofisticados. Esta misma semana la policía italiana clausuró varios blogs de internet y se realizaron detenciones en Senegal, vinculados a la web Al- Ekhlas, vinculada a Al-Qaeda.

 

LOS VERDES SE SUMAN A LA MORATORIA SOLICITADA POR ECOLOGISTAS EN ACCIÓN

 

En España, el objetivo anunciado por el Ministerio de Industria en 2006 es alcanzar en 2010 una mezcla mínima del 5,75% de biocarburante en 2010 en refinerías o en depósitos de CLH. Ecologistas en Acción ha instado a la Ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, a:

 

q       adoptar la misma cautela que otros países europeos como Reino Unido o Alemania.

q       declarar una moratoria para todos los proyectos de agrocombustibles

q       impedir toda importación de materia prima y destinar los cultivos (previstos para fines energéticos) a la población carente de alimentos en vez de convertirlos en combustibles,

q       cancelar los subsidios gubernamentales destinados a las transnacionales agroalimentarias que están eliminando  granjas familiares en España, en Europa y en el Sur por medio de prácticas como el dumping, y

q       convertir la soberanía alimentaria en el principio rector de toda política agrícola y comercial.

 

Los Verdes-Grupo Verde solicitamos, por todas estas razones, una moratoria al proyecto de DISA en Granadilla y la suspensión de los acuerdos del Cabildo de Tenerife con Senegal para producir biodiésel.

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